SITUACIÓN DE LA MINERÍA EN EL SALVADOR

Según los datos del Ministerio de Economía, en El Salvador se encuentran activas actualmente 23 licencias para la exploración de posibles minas de oro y otros metales, repartidas en las zonas montañosas de los departamentos de Santa Ana, Chalatenango, Morazán, San Miguel, La Unión y Cabañas. Es en este último departamento, situado al norte de la capital, donde opera la empresa canadiense Pacific Rim, que ya ha solicitado incluso las licencias para la explotación de las minas El Dorado Sur y El Dorado Norte, del municipio de San Isidro, quedando a la espera de los permisos ambientales que debe emitir el Ministerio del Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN). Hasta la fecha, solo hay una empresa, la estadounidense Comerce Group Corporation, con licencia para explotación de la mina San Sebastián, en La Unión.

En una reforma hecha en el año 2001 a la Ley de Minería de El Salvador, se redujo del 4 al 2, el porcentaje que las empresas deben dar en regalías por sus ganancias producto de la explotación de minas en el país, 1% para la municipalidad correspondiente y otro 1% para el Estado.

Minería verde: es un termino para indicar que es ecológica y que esta en equilibrio con la naturaleza sin provocarle ningún daño pero en realidad sólo es un termino agregado ya que no existe dicho concepto que sólo es para engañar a la población, la minería es un negocio sobre recursos propios de un país, que fundamentalmente daña el medio ambiente.


Actualmente la empresa Pacific Rim desarrolla un bombardeo propagan dístico sistemático impulsando su proyecto como “Minería Verde”, creando falsas expectativas de una minería que está a tono con el medio ambiente sin provocarle ningún daño. Según lo expresó el comentario de la radio YSUCA en junio de 2008: “No hay minería verde. La minería es un negocio sobre recursos propios de un país, que fundamentalmente daña el medio ambiente. Por ello, hay que hacer un cálculo serio y ponderado de ventajas e inconvenientes. Los de la Pacific Rim afirman que todo es ventaja. Y ahí estriba lo peor de su campaña. Porque la minería nunca deja las cosas ni igual ni mejor de lo que estaban. Puede dejar beneficios económicos, pero eco lógicamente siempre hace daño: mucho en el pasado, menos en el presente si el Estado tiene una legislación adecuada y los consiguientes mecanismos para controlar los efectos nocivos de la minería, que siempre se dan.”

Expone además, las razones por las que el proyecto de minería metálica es nocivo para El Salvador:

PRIMERO: El Salvador es un país pequeño, y con prácticamente una sola cuenca hidrográfica grande, que incide en los mantos acuíferos de una alta proporción del territorio. Tener minería metálica implica gran consumo de agua y vertidos a esa cuenca hidrográfica, la del Lempa. Aun habiendo buenos mecanismos de control, la actividad es en sí misma peligrosa. Cualquier accidente puede dejar daños que duren siglos. Pretender que se van a tomar todas las precauciones no es creíble. La alta densidad de población salvadoreña y la dependencia de la población de esa cuenca hidrográfica desaconsejan totalmente el establecimiento de minas.

SEGUNDO: Los mecanismos de control estatales son muy exiguos. La ley del medio ambiente encomienda el estudio de factibilidad medioambiental a la empresa que va a realizar la operación minera. El MARN carece de la capacidad para hacer una auditoría técnica-científica del estudio medioambiental de las empresas.

TERCERO: La legislación salvadoreña no está preparada para enfrentar un desastre ecológico en el caso de que lo hubiera. Ya se ha visto lo lenta y compleja que es toda la situación legal en torno al caso de Baterías Récord, o lo difícil de enfrentar a una transnacional como la McDonald’s incluso en el sistema jurídico. Demostrar culpabilidad a la Pacific Rim u otras, exigir una adecuada indemnización adecuada, sería una tarea prácticamente imposible en nuestro débil y en ocasiones corrupto sistema judicial.

CUARTO: Los beneficios económicos que van a dejar las empresas mineras son muy pequeños. Decir que van a pagar más salario a los mineros no significa nada. El trabajo en la mina es pesado, peligroso y en todas partes se paga mejor que un trabajo normal. Pero en la mayoría de los países donde hay trabajo en las minas, la jubilación se obtiene antes que en otras labores. Sin embargo, la legislación en El Salvador no lo permite. Asimismo, la minería produce enfermedades propias y características contra las que el Seguro Social no está preparado. La utilización masiva de agua por parte de las empresas mineras elimina el abastecimiento a los poblados vecinos, al tiempo que se convierte en una brutal amenaza al medio ambiente. El porcentaje de ganancia que deja al Estado salvadoreño es mínimo.

QUINTO: Basta con ver las fotografías de algunas explotaciones mineras metálicas en Guatemala y Honduras para saber que eso de la minería verde es una absoluta mentira. No son verdes los tajos y excavaciones que se hacen. No es verde la basura que dejan, ni es verde la salud de los que rodean las minas. En el valle de Siria, en Honduras, hay enfermedad; en la mina San Andrés, en Copán, Honduras, hay deforestación y daño ecológico; en la mina Marlin, de San Marcos de Guatemala, hay desertificación de una amplia zona.

Polvo, enfermedad, contaminación, abuso y mentira son parte de las empresas mineras en Centroamérica. Lo que queda al final es más pobreza, y unos recursos nacionales que se han evaporado. Honduras, el país centroamericano de mayor tradición minera, es hoy uno de las naciones más pobres del istmo. Las minas no le dejaron riqueza, sino pobreza. No existe la minería verde. Lo que existe es una país, El Salvador, demasiado pequeño como para que la actual tecnología minera no lo dañe.

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